miércoles, 11 de abril de 2018

Versión para Blog: SUEÑO CON NO VOLVER, Marta Sojo (Caracas, 1990)

Plaquette de la Colección de Poesía Naciente Venezolana
Anhedonia
SUEÑO CON NO VOLVER
Santiago de Chile, abril 2018








NOMBRE 


                                    A Martha Paredes


dale que ahí vienen con las piedras del río
ya se suman o se multiplican
que no hay mejor forma de tomar el café que
recordar que de ahí mismo viene una
cuando alzamos la voz
otros levantan el puño que destruye
otras la mano
abierta y golpea y golpea ese cuero hasta que arda
como la costa como la costra como el callo endurecido
de la palma
en la conga
ponle melaza caña papelón a ese guayoyo
que de ahí yo también vengo
de ese vientre de ese verde
de esa cebada
clarita como el mañanero
o el de la tarde a chismear con las comadres
que de ahí somos todas
porque se trabaja con la fuerza de las uñas
y hacemos retumbar el nombre
que nos nombra.




MOVIMIENTO 


del movimiento ha nacido
el que se queda el que se va
el que reza la palabra herida
el que la causa
estamos presos afuera
adentro
lo que queda amaneció roto
nadie dice el nombre de esta patria sin sonreír
aunque sea por burla o por mueca
si la huida fuese dura como el retorno
seríamos crustáceos en la concha
en la cueva
el valle fue lo que fue
pero ahora sangra el rojo de sus techos
del movimiento nace la ola
la oleada
la muchedumbre cruzando la frontera
a pie
tú dijiste que te ibas pero es imposible
el movimiento de las cosas te lo impide
pero se sigue moviendo el apamate con la brisa
la guacamaya con sus azules
la bolsa que hace mímicas al viento
las cortinas de la sala aún tocan los techos cuando llega el ventarrón
con la lluvia

el movimiento de las cosas es necesario para que otras cosas se detengan
aunque te quedes o no te quedes.




MALAMUERTE 

al papá de mi padrastro lo encontraron
muerto en el centro el tórax abierto
en la cama destendida de un hotel
de mala muerte
por algo mala muerte tuvo el viejo
macho calvo callejero
el hotel no tiene culpa de la mala
muerte del viejo
la mala vida
que sacó hijos de sus testículos, de su calvicie
muerto el viejo en un hotel de mala muerte
en el centro de Caracas
muerto de mala muerte el viejo calvo
infartado
desnudo y lánguido
abierto en el centro de la cama
su hijo mayor
el imitador
heredó los testículos llenos de nata
los pelos en el pecho
la calvicie
la suerte de la muerte mala
en el centro de la cama
solo
millonario en bolívares devaluados
al padre de mi padrastro lo mató el morbo
se casó con el ron que le hinchó los cachetes                                                                                                     lo encontraron verde
y su primogénito
babosea en su nombre
mientras se abarrota los genitales
con espuma. 




sábado, 4 de octubre de 2014

Versión para Blog: EN MI SUR, Ronny José Pacheco (Barquisimeto, 1994)

Plaquette de la Colección de Poesía Naciente Venezolana
Al final de este viaje
EN MI SUR
Santiago de Chile, octubre 2014





Me basta

De no vernos mañana
Me basta con saber que en mis genes se guardará
–si aún mis nietos procrean–
la forma en que combatían
dulcemente
nuestras lenguas.
El catálogo de dibujos en tu espalda después de secarse
[el sudor.
El trayecto del ruta 13 atravesando la ciudad,
así como atravieso
tu vientre flexible.
Con eso me basta…
Como mínima petición:
Que el yo de mis vidas venideras

No dude en tirar la piedra
                                             Y
mostrar la mano con libros rojos
para que sepas que no he cambiado de apellido.
Siendo así el panorama:
Que dejen de joder las ataduras
Aun siendo ventarrón me acompaña tu huracanada sonrisa
Y como cosa nuestra,
Por si las dudas y las balas frías
Nos veremos después de las vidas:
Morir no es para nosotros…





Alborada II

5:45  a.m.

He visto evaporarse la nocturnidad con su aliento,
su rostro se incrusta en mi sur.
Todo es un lienzo mestizo,
mi mano evoca la sutileza de los astros.
Un poco de cenizas, incienso y miel
pigmentan las pinceladas en su errar,
el roce suave delinea una perfecta cordillera
un altiplano de seda y tulipanes, o acaso sus labios
[floreciendo.

Manantial y río se funden, hay un par de mejillas
[meditando.

La cordura no es invitada oportuna en mi idioma
Cuando una luna interrumpe perdida, Ganimedes se fuga.
Remojo las hebras del pincel en mi té,
no hay acuarela que describa una mirada,
Un par de ojos fuera de un cliché,
prefiero dos faros: Laberintos errantes
 o una asamblea de Poetas en las principales plazas.
He visto tantas noches continuas y retrasadas mañanas
[quejándose
del salario, el hastío cotidiano
mientras tanto me concentro en usted,
su rostro desnudo esperando ser besada por mi esponja
A veces creo, esperar que me bese…
A la velocidad de la luz,
y su representante legal saliendo por el este
No hay siglos que valgan,
si en segundos se fecunda lo inmortal
Caminemos al oeste le invito un café.





Selección por Gladys Mendía de la antología del colectivo El Cuarto de los Duendes: Ecos en el cuarto  (Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés    Bello. Caracas, 2013).