sábado, 4 de octubre de 2014

Versión para Blog: EN MI SUR, Ronny José Pacheco (Barquisimeto, 1994)

Plaquette de la Colección de Poesía Naciente Venezolana
Al final de este viaje
EN MI SUR
Santiago de Chile, octubre 2014





Me basta

De no vernos mañana
Me basta con saber que en mis genes se guardará
–si aún mis nietos procrean–
la forma en que combatían
dulcemente
nuestras lenguas.
El catálogo de dibujos en tu espalda después de secarse
[el sudor.
El trayecto del ruta 13 atravesando la ciudad,
así como atravieso
tu vientre flexible.
Con eso me basta…
Como mínima petición:
Que el yo de mis vidas venideras

No dude en tirar la piedra
                                             Y
mostrar la mano con libros rojos
para que sepas que no he cambiado de apellido.
Siendo así el panorama:
Que dejen de joder las ataduras
Aun siendo ventarrón me acompaña tu huracanada sonrisa
Y como cosa nuestra,
Por si las dudas y las balas frías
Nos veremos después de las vidas:
Morir no es para nosotros…





Alborada II

5:45  a.m.

He visto evaporarse la nocturnidad con su aliento,
su rostro se incrusta en mi sur.
Todo es un lienzo mestizo,
mi mano evoca la sutileza de los astros.
Un poco de cenizas, incienso y miel
pigmentan las pinceladas en su errar,
el roce suave delinea una perfecta cordillera
un altiplano de seda y tulipanes, o acaso sus labios
[floreciendo.

Manantial y río se funden, hay un par de mejillas
[meditando.

La cordura no es invitada oportuna en mi idioma
Cuando una luna interrumpe perdida, Ganimedes se fuga.
Remojo las hebras del pincel en mi té,
no hay acuarela que describa una mirada,
Un par de ojos fuera de un cliché,
prefiero dos faros: Laberintos errantes
 o una asamblea de Poetas en las principales plazas.
He visto tantas noches continuas y retrasadas mañanas
[quejándose
del salario, el hastío cotidiano
mientras tanto me concentro en usted,
su rostro desnudo esperando ser besada por mi esponja
A veces creo, esperar que me bese…
A la velocidad de la luz,
y su representante legal saliendo por el este
No hay siglos que valgan,
si en segundos se fecunda lo inmortal
Caminemos al oeste le invito un café.





Selección por Gladys Mendía de la antología del colectivo El Cuarto de los Duendes: Ecos en el cuarto  (Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés    Bello. Caracas, 2013).

lunes, 1 de septiembre de 2014

Versión para Blog: MÁS SEMPITERNA, Flordimar P. Pérez (Caracas, 1990)

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Al final de este viaje
MÁS SEMPITERNA
Santiago de Chile, septiembre de 2014





Conjugación

Juegan las ropas en mi ventana
Anhelos de una isla agua panela
Bufones en el mar
Caricia de las explicaciones…

Sé de buena tinta que hay historias
Protagonistas de la utopía;
Juego loca a vivir una de ellas
Y el tiempo es nada para decir
Es la distancia, indecisión…

Hay brumas tan sutiles que se acomodan en la melodía
Aun así
Le pienso, señor hijo de mayas
Con tanto amor;
Del que corroe botellas de vino.
Y
Sigo aquí,
Sentada,
Acomodada en las orejas,
Pensándole…





Juego de avenidas

En los semáforos,
En cada marcador naranja,
En un libro gastado de Marx…

Tornillos cabellos
Excusas perfectas…

Ser de ti una y mil veces más;
Es ser
Menos apocalipsis
Más sempiterna,
Una oruga en el mar de las interrogaciones…

Y los labios,
¡Miel y canela que se burlan del tiempo y sus azares!

Mira cómo se lleva el alba los cigarrillos
La copa de besos
Las luciérnagas en las guitarras…

Nace la locura en la epifanía del verso
En el cantaclaro color
En la rosa que se siembra entre las piernas…


Sólo te confieso:
Pretendo de ti,
Robar lo que en la piel
Estamos dibujando…









Selección por Gladys Mendía de la antología del colectivo El Cuarto de los Duendes: Ecos en el cuarto (Fundación Casa Nacional de las    Letras Andrés Bello. Caracas, 2013).






viernes, 1 de agosto de 2014

Versión para blog: EL DESEO Y TU MIEL, Mariana León (Barquisimeto, 1995)

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Al final de este viaje
EL DESEO Y TU MIEL
Santiago de Chile, agosto de 2014



*****


Millones de suspiros por segundo,
el corazón humedecido
la mujer para la puerta,
ya el arma está sobre la mesa,
me seduces rozando mis labios,
colocas detenidamente la pistola en mi boca,
recitas una y otra vez
“el labio de tu alma me pertenece”
Continúo mirando tus ojos suaves,
los suspiros persisten,
la mujer está en la ventana sosteniendo la luna,
recorres mi cuerpo con la pólvora,
goteas palabras,
trato de no desesperarme,
te miro, sonrío,
rozo tus labios,
sacudo un poco el cabello,
la mujer está en la cama,
y el cuchillo entre sus dientes,
te acercas sigues recitando el
“el néctar de tus piernas me pertenece”





*


No sonrías así, linda,
no me entierres tus dientes en el pecho
No me mires,
porque mi lengua queda inmóvil
No te acerques,
si no dejarás que vuelen las mariposas

No,
no me dejes en el abismo
ahí la neblina tenue me atormenta
Y la luz que tengo es tu cuerpo.





Habitación II


En el pasillo…
los ascensores suben
nunca bajan,
no se detienen,
las sombras no existen,
no hay más que siluetas rondando,
no se distingue entre el sonido de un beso y los pasos,
yo,
acostada,
la ventana inmensa no es más que una burla a mis deseos,
la toco lentamente

como tocaría el cuerpo de una mujer,
recuerdo esa noche,
tus besos hacían de mí un cisne
sentíamos el roce constante del agua,
tu aliento,
tu respiración agitada bailando al son de las piernas

tal vez el tiempo no existe,
acaso dejas que mi alma muera
para revivirla con una gota de miel,
sí, tú conoces el sabor de sus labios
las treguas están rotas
el cisne y tu piel,
el deseo y tu miel,
la osadía infinita de la habitación
donde nadie se atreve a tocar la puerta






Selección por Gladys Mendía de la antología del colectivo El Cuarto de los Duendes: Ecos en el cuarto (Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés     Bello. Caracas, 2013).




martes, 1 de julio de 2014

Versión para Blog: ARTILLERÍA IMPLACABLE, Ana María Torrealba (Barquisimeto, 1993)

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Al final de este viaje
ARTILLERÍA IMPLACABLE
Santiago de Chile, julio de 2014



No se subestime

La Palabra transmite y transmuta
tiene fuerza de trueno y de colmena
furia de fiera y de guerrilla
y de flor taciturna en las montañas.

No se nos confunda con
ilusionistas del verbo
o simples hurgadores de ruinas.
La Palabra tiene hueso y golpea.
Los Poetas tienen fuerza y escupen
cuando el veneno les atraganta las
sienes.

Hurguen el panal y verán
la artillería implacable que somos.





Vorágine cromática


A Jorge Arellano
por descifrar lo indescifrable


Remolino sumergido en azules y rojos
Soy todo lo que flota alrededor
emerjo como un globo desde una mariposa
en la transparencia de su vientre sintético
divago entre nubes y ventarrones
que se disputan mi desorientación frondosa
como un nido de plumas en medio de un océano
cada vez más disperso y distante en sí.

Y caigo… caigo hacia el espacio suspendido de las aves
en que todo es transitorio;
todas las manzanas flotan en derredor
forman un sistema pluricosmo
de frutas ingravitatorias.

Soy la mezcla de colores que brotan
lluvia dispersa en todos los rocíos que hacen nido en la
[noche
en los pétalos suaves y tersos, como voy…
Voy llorando y emergiendo
en un amanecer llovido

–Ventanales en inflamable aletear–

El horizonte es un pez calvo que sonríe
distante y hermano
entre el reflejo infinito de los mares.






Sustancialidad

A Luz Estrella Parra…


Brisas de dulce azul acompasan la tarde
el viento juega con el tiempo en soplar de segundos
el vuelo de un ave se pierde contra el cielo mudo
Pasa veloz un rostro
Los recuerdos revolotean despiertos
gotitas se estrellan contra mis ojos ausentes.
Todo pasa dentro de mí,
en mi interior un universo se mueve…
Yo ya no estoy en el viento
en el cielo, en el vuelo de las aves;
soy una sustancia flotando
acumulada en las pupilas del tiempo.







Selección por Gladys Mendía de la antología del colectivo El Cuarto de los Duendes:        
Ecos en el cuarto (Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés Bello. Caracas, 2013).





domingo, 1 de junio de 2014

Versión para Blog: DULCEMENTE VIVIDO, Angélica Rodríguez (Barquisimeto, 1993)

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Al final de este viaje
DULCEMENTE VIVIDO
Santiago de Chile, junio 2014






Historia



Mi abuelo es una historia larga
como largos son los tallos de los árboles más viejos.
Mi abuelo es un guarapo de cebada en la tarde
es un cardenal que no va al estadio
mi abuelo es una mata de llantén.
Mi abuelo es un comunista que cree en José Gregorio
y es también una víctima del regaño de mi abuela.
Mi abuelo, y no dios, hizo la luz
con una linterna vieja en una noche oscurita.
Mi abuelo es una nostalgia de ojos si el asunto es la vieja
[o es el campo.
Mi abuelo es un guerrillero que ya no se esconde
es una tirita de sueños de camino.
Mi abuelo tuvo un camioncito aporreado
tiene un radio y una nieta que lo escucha.
Mi abuelo es buena gente.
Mi abuelo y su jugo de lechosa
mi abuelo y sus cuentos de la cuarta República
mi abuelo y su alegría porque la arrancamos.
Mi abuelo que es un hombre pueblo
tiene un corazón de barro.
Y yo, soy como mi abuelo
sólo me falta experiencia.





Sólo eso



Por favor
ama los árboles detrás de esa fea ventana
Vuela en las noches
Escucha cómo rompe el cristal de las gotas
cuando en el pétalo caen
Deja la mala maña de aparecer de repente
en el angosto túnel de mis notas tristes
¡Canta mujer!
Hazte un sol en la mirada
un girasol en la boca
Llora
Desayúnate un verso
Sonríe
–la sonrisa es una urgencia cotidiana–
Asesínate la nostalgia que te apuñala los huesitos
Huele la canela del té, de lo dulcemente vivido
Ámate / ámanos / ámalos
Perdóname la pieza que nunca tocamos
Sonríe
–la sonrisa es una urgencia cotidiana–
sólo eso…







jueves, 1 de mayo de 2014

Versión para Blog: EBRIEDADES CIRCUNSTANCIALES, Sara Enmanuel Viloria (Maracaibo, 1990)

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Anhedonia
EBRIEDADES CIRCUNSTANCIALES
Santiago de Chile, mayo 2014



Trstie


Esta sombra tan frecuente, tiene manchas azules en su vestidura. Tú apareces y desapareces, como la risa del viento un día de enero, velas negras, tus huellas pisando mis talones y la luna de abril que apareció el mes pasado.
Este don mío, de no decir lo que escribo por temor a traerte de vuelta, como si ya no permanecieras en mis dedos húmedos de tinta, tanta tinta, tinta tonta, tanta muerte en esta copa de vidrios color atardecer sostenido en la menor. Río, me desvisto, me toco, al fondo de mi vientre vive tú latido, Suceder involutivo de las mariposas. El Ciclope, la botella derramada en mi cuerpito adolescente, al fondo de mi vientre vive tu latido, suceder involutivo de las luciérnagas. Luz iridiscente, el amor al revés tiene sentido y no me gusta.
Una mancha amarilla, pinceladas tímidas, todas tan mías, tan ausentes. Pedacito de canela, muñequito vudú, té de azafrán empapando tus pestañas glaseadas de soledad, si despiertas, veras mi ventana y tras ella el fin del mismísimo universo, esta sombra tan ridícula, nos abraza y nos abandona en un aire de vinos evaporados al calor de una fogata de llamas y lamidos en tu sexo, amargura pura.
Que belleza, el cielo y la muerte del cielo, la tierra y la muerte de la tierra, tu ausencia y la muerte de tu letanía de lujurias maduradas en papel crepé, boca de celofán, campanadas a las tres menos cuarto y tu habitación inundada de interrogantes con un SÍ en tu pecho, en tus manos mis orejas escuchando el palpitar de tu ritmo, el olor y tu pulso, la vieja manía de tocar tu estómago, bendito, fruto de maldiciones arrancadas de mi silencio.
Me haces falta, los médanos te devuelven, partículas, cenizas amarillas que estampan tu cadáver en el sol, guiando mis días por una franja de letras esparcidas como sombras, en esta ciudad de desperdicios lunares, tú antes que nada, eres el centro de venus, un alter ego que revive mis deseos masculinos, de llevarte a la cama, este triste mar de ropajes vacíos, tu ausencia me toca y siento escalofríos.
Muertes lentas se desdibujan en mis tatuajes, resecos, hay grietas entre los poros de mi piel y tus lagañas violeta, hay uñas marrones rasgando este bastidor sin historia recitada, me consigo en los espejos, están por todo el suelo que piso, parece que se diluyera, pero solo es agua, besos ácidos que mis pies reciben de tu casa, el infierno de loas de papel, arcoíris, este desorden, está locura, esta necesidad.
Una pastilla. Dos pastillas, los cigarrillos no te elevan, eres una figura de humo sólida. Al fondo de mi vientre vive tu latido, Suceder involutivo de las libélulas. Río densísimo, ahogado en pozos de lodo donde respira tu fantasma, alimentándose de hierbas y sueños todavía ocultos en el destino, vereda inconclusa, terrible búsqueda, mantequilla estampada en tu tapete, mejillas de porcelana besándose en el techo.

¿Temo?
Parece que no terminare de salir nunca, tejidos de vellos blandos donde reposan nuestros fantasmas, nuestros sopores, somos figuras y la angustia nos une y nos abraza, un contenido de millones de vacíos, un vapor de orgasmos consumidos en el cenicero, una tetera en silencio, repleta de purísima sangre, nuestra.


Al fondo de mi vientre vive tu latido, suceder involutivo de las golondrinas, y esta sombra tan frecuente tiene manchas azules en su vestidura, suceder involutivo del olvido.





Cuadro Vudú

Te estampo con una línea, y de repente ya eres tú, Tomando forma en mis propios territorios infinitos...

Te llevo al suicidio, pero bien se que estas naciendo, saliste de mi para volverte más mío. 
Vas liberándote como mancha, yo voy haciéndome cautiva, en punto de este encuentro, dejo de ser yo y me vuelo tuya. Como si mi mano, compuesta por cenizas azules, se desintegrara y con un color padeciente cantara tu nombre.

Haces presencia, en cada punto maldito donde poso mis ojos, y toda la blancura del mundo se va tiñendo...
Marrón. Púrpura. Cobalto. Un punto negro se debate en tu pecho, no sabe si lanzarse al vacío...

Curiosamente, estoy muy lejos de perpetuar tu rostro, esto más bien tiene que ver con cosas del alma. Quizás es por eso que uso los dedos para dispersar la luz empastada, y no los labios, esos que se impregnaron de aglutinantes, y aprendieron a callar. 
Por eso quizás, el arte no tiene que ver con representar (perpetuar), sino con profunda necesidad de olvido; En el proceso nos llenamos las uñas de alfileres, y no es que sangremos pintura roja... Es que vaciamos caricias que no fueron perpetuadas en los viajes del tiempo, en las galerías de la sobre valorada soledad...

En este juego donde juego que te invento, eres más real que y sin siquiera notarlo, también sufres la desidia de una mano que ya no grita. 

Un trazo que hace tiempo trazó toda esperanza, Tachó toda posibilidad, nació de una gama fría y se congeló en el tiempo. 
De allá vienes imagino, de un espacio reducido a la intimidad de las paredes tras el bastidor, de una esquina donde solo vive lo real, lo no vivo, lo objetual, lo concreto.  

¿Desde ese infierno es que has venido a herirme? ¿Desde ese infierno mueves tus manos y juegas a las muñecas, mientras yo vacilante prendo fuego al lienzo? 

  Susurro: en un intento de salvarme, en un intento de no pintarte (ahí es cuando de verdad desaparezco)...  Y la línea se vuelve palabra.


Capullos Copular (lanza la canica)
Los veo desprenderse, como queriendo parirse a sí mismos, como queriendo morir desde que nacen, como evadiendo la vida y apresurándose al surrealismo de los sueños, como si solo existieran durante el movimiento rápido del ojo. Van desprendiéndose de los arboles, frágiles, se elevan por milímetros, luego comienzan a caer, danzan con partículas de polvo, se excitan entre ellos con los rayitos de luz que apenas le tocan. Qué bonitos capullos blancos, precipitados a la muerte en la ciudad, repartidos entre los bancos de las plazas y las esquinas húmedas de la última lluvia, que hermosos los arboles como se desprenden de su belleza y se vuelven cadáveres vivos, vacíos, pelados, a los ojos de los transeúntes...

¿Los ves? son las palomas del siglo XXI, son las estrellas de los que no saben del universo, son poemas fugaces sin amor ni romance, son solo capullos, precipitándose al olvido, con un susurrar odioso entre sus cuerpitos frágiles de venas llenas de sabia, leche y tierra, Van así, cayendo lentamente ante mis ojos apagados, van súbitamente cantando los cantos del silencio, van besándose y alejándose, ¡como romeos y julietas con finales inesperados tan Jodorowsky! Van agrupándose en los capos de los autos, van juntándose como esperma densa, van esperando una gran explosión de aire que los libere, van dejando que las bocinas griten sus propios orgasmos, y así la vida, el placer, el cielo, los capullos, los ojos apagados que copulan descubriendo distintas muertes....

¡Por Dios ya lanza la canica, no tengo todo el día!




sunday


Hojitas verdes, como abren sus piernas entre las ramas secas, como se liberan y se van volando como capullitos con esporas y polvo y también tienen en su raíz esa ramita que las sostiene, ese pedazo de dulzura. Este escrito no es para mí, sino desde mí,  embriagada, viendo el árbol desde la ventana, y como se seduce a sí mismo, besándose, viéndose en el reflejo de la ventana sucia... esto ni siquiera tiene que ser bueno, tiene que tener vida y entonces morir joven y así, perfecto, pero no, no precisamente bueno... Creo que este árbol es malo. Sí, olivo maligno.

Y el viento, habla tanto desde el frente, como cantando, recitando los cuentos de antaño mientras las ramas se quiebran y no lo veo, porque son los átomos, yo lo que quiero decir es que sé que esto quizás no es algo, sino como una plática ridícula, algo sin mucha sustancia, pero esas hojitas verdes. Bueno tú podrías entenderlo si estuvieras ahora aquí, viendo lo que yo veo desde esta esquina hundida del sofá. Demasiados datos espaciales, ya podrías armar una historia que si tuviera sentido  y hasta mis uñas negras, te lo juro, se clavarían con aprehensión entre tus letras, buscando la lupa, el "sí" ampliado, la aprobación al mundo entero, el universo desparramado y también desde luego, la muerte.

Ebriedades circunstanciales, mentales, ENJOY YOURSELF! el mundo no va a parar de dar vueltas, no va a parar de inhalar hojitas verdes.